Si pudieras verme ahora (If You Could See Me Now), de Peter Straub — Círculo de Lectores



Peter Straub no demoró mucho para lograr encontrar su propia voz. Trastabilló en su debut narrativo con Marriages, pero en La obsesión de Julia se adentró en la sombría atmósfera gótica que encontraría su punto alto en Fantasmas, quizás su mejor novela jamás escrita. Y entre estas dos últimas está Si pudieras verme ahora, un retrato escalofriante de aquellas sociedades recelosas y hostiles que todavía permanecen en lo profundo de Estados Unidos.

Miles Teagarden vuelve a su pueblo natal, dos décadas después, para trabajar en su tesis y reencontrarse con su amor de adolescencia. Pero su estadía es infernal. Con una lista de muchachas violadas y asesinadas, el pueblo encuentra en Miles el chivo expiatorio perfecto. No parece haber culpable posible, excepto él, el único foráneo en mucho tiempo. Podría marcharse y dejar el pueblo sumido en sus crímenes, pero el reencuentro es una promesa inquebrantable, así que no le queda más opción que resistir, entre sueños inquietos, miedos y ansiedades que lo consumen poco a poco.

Si pudieras verme ahora es un relato personal, corto y opresivo, de un hombre víctima de un odio colectivo, arrinconado en su propia tierra natal, sin otra arma fuera de su resiliencia y su fuerza de voluntad. Miles está encerrado y justo cuando podría abandonar aquella caldera del diablo, se le prohíbe su salida. Es como si el destino lo hubiera arrastrado allí para morir. Peter Straub cocina lenta y metódicamente este camino a la condenación de un hombre inocente en un lugar donde las muertes son sepultadas por el olvido y la indiferencia del aislamiento geográfico. La soledad, el abandono, la incomodidad de no encajar y de sentir la muerte a centímetros es tangible y atemorizante. Pero el trayecto hasta el final de la historia (un desenlace muy menor y decepcionante) es tedioso, difícil de digerir. La pesadez que se respira en el universo de la historia contagia negativamente la prosa de Straub (quiero culpar la traducción) y la invitación a abandonar la lectura es constante. Para fortuna del libro, la situación de Miles Teagarden es suficientemente agobiante para querer saber cómo termina. Es una lástima que la resolución, pese a ser ominosa, no esté al mismo nivel que la cuidada intriga que Straub confecciona desde el principio.


Mauro Vargas

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